Co-construcción y bidireccionalidad real: cómo diseñarla y cómo demostrarla en la Vinculación con el Medio
Aprende a diseñar y demostrar co-construcción y bidireccionalidad real en Vinculación con el Medio. Descubre criterios, evidencias y herramientas prácticas para fortalecer iniciativas creíbles, participativas y útiles para calidad, socios externos y mejora institucional.
En los últimos años, la Vinculación con el Medio (VcM) ha ocupado un lugar cada vez más importante dentro de las instituciones de educación superior. Ya no se la entiende solo como una extensión de actividades hacia afuera, ni como una vitrina de buenas intenciones, sino como una función estratégica que conecta a la institución con su entorno de manera significativa, pertinente y transformadora. Sin embargo, en medio de ese avance, hay dos palabras que se repiten muchísimo y que, al mismo tiempo, suelen estar poco claras en la práctica: co-construcción y bidireccionalidad . Se dice que una iniciativa fue co-construida. Se afirma que existió bidireccionalidad. Se habla de trabajo colaborativo con actores externos. Pero cuando llega el momento de explicar exactamente qué significa eso, cómo ocurrió y qué evidencias lo demuestran, aparece un problema frecuente: muchas veces no está tan claro. Y ese problema no es menor . Porque una cosa es tener una iniciativa bien intencionada, y otra muy distinta es tener una iniciativa capaz de demostrar que la relación con el entorno fue realmente significativa , que hubo influencia mutua , que existió participación con incidencia y que el vínculo produjo aprendizajes, ajustes o decisiones compartidas . Dicho de forma simple: no basta con decir que hubo bidireccionalidad; hay que poder mostrarla . Este artículo busca precisamente ayudar en eso. Está pensado para personas que trabajan en instituciones de educación superior, especialmente en áreas de Vinculación con el Medio, docencia, calidad, gestión académica, desarrollo institucional, innovación, sostenibilidad o relación con actores externos. También puede ser útil para académicos, directivos y equipos que participan en el diseño o evaluación de iniciativas con el entorno. La idea es avanzar paso a paso. Primero, aclararemos algunos conceptos básicos. Luego veremos por qué tantas iniciativas "parecen" bidireccionales, pero no logran demostrarlo. Después presentaremos un marco práctico para diseñar y evaluar estas experiencias: el modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. . Finalmente, revisaremos oportunidades concretas de aplicación y una batería de herramientas que pueden ayudarte a llevar estas ideas a tu trabajo cotidiano. La promesa de este texto es sencilla: que al terminar puedas distinguir con mayor claridad cuándo una iniciativa tiene una relación genuinamente bidireccional, cómo fortalecerla y cómo dejar evidencias que la vuelvan creíble ante autoridades, socios externos y procesos de aseguramiento de la calidad. Antes de entrar de lleno: ¿Qué entendemos por Vinculación con el Medio? Aunque este artículo se centra en co-construcción y bidireccionalidad, conviene partir por una base mínima. La Vinculación con el Medio puede entenderse como el conjunto de relaciones sistemáticas que una institución de educación superior establece con su entorno, buscando generar beneficios mutuos y aportes relevantes tanto para la sociedad como para el desarrollo de la propia institución. Ese “entorno” puede incluir muchos tipos de actores: comunidades, organizaciones sociales, empresas, empleadores, egresados, establecimientos educacionales, servicios públicos, municipios, redes territoriales, gremios, organizaciones culturales, organismos internacionales y muchos más. La VcM , además, no vive aislada. Su potencia real aparece cuando dialoga con otras funciones institucionales, especialmente con la docencia, la investigación, la innovación, la creación, la educación continua y la gestión estratégica. Por eso, cuando una institución desarrolla VcM, no solo se espera que “haga actividades” hacia afuera. También se espera que esas relaciones aporten al aprendizaje de estudiantes, a la mejora de programas formativos, a la pertinencia institucional, a la generación de conocimiento, a la comprensión del territorio y a la mejora continua. Y aquí aparece una idea clave: la VcM no es solo "hacer cosas" con actores externos; es construir relaciones con sentido . Entonces, ¿Qué es la bidireccionalidad? La palabra suena intuitiva. “Bidireccional” parece significar que algo va en dos direcciones. Y sí, en un primer nivel, esa intuición sirve. Pero en la práctica institucional hay que ser más precisos. La bidireccionalidad real existe cuando la relación entre la institución y el entorno genera una influencia recíproca verificable . Es decir, no se trata solo de que la institución entregue algo hacia afuera, sino de que también reciba insumos, aprendizajes, retroalimentación, desafíos, criterios o conocimientos que modifiquen algo en su interior. Aquí hay una distinción importante. Que una iniciativa beneficie a un actor externo no la convierte automáticamente en bidireccional. Puede ser valiosa, útil e incluso muy pertinente, pero seguir siendo principalmente unilateral. Para hablar de bidireccionalidad, debe poder observarse que la relación tuvo efectos en ambos sentidos . Por ejemplo: una comunidad aporta información que cambia el diseño de una intervención; empleadores ayudan a redefinir ciertos énfasis formativos; egresados entregan retroalimentación que lleva a ajustar contenidos; un socio externo no solo participa en una actividad, sino que influye en decisiones relevantes; la institución aprende del territorio y modifica su forma de actuar. La bidireccionalidad, entonces, no se reduce a “estar en contacto” ni a “trabajar con otros”. Implica intercambio con incidencia . ¿Y qué es la co-construcción? La co-construcción es un paso todavía más exigente . Podemos entenderla como una forma de trabajo en la que distintos actores participan no solo como receptores o colaboradores operativos, sino como agentes que inciden en decisiones relevantes del proceso. En otras palabras, no basta con que estén presentes: deben tener la posibilidad real de influir . Una iniciativa co-construida puede incluir al actor externo en distintas fases: en la identificación de necesidades, en la definición de prioridades, en el diseño de objetivos o metodologías, en la ejecución, en la evaluación, o en la mejora posterior. No todas las iniciativas requieren el mismo grado de co-construcción. Eso también es importante decirlo. No todo debe diseñarse con el mismo nivel de participación o corresponsabilidad. Pero sí es fundamental que la institución pueda distinguir honestamente entre distintos niveles de involucramiento, sin inflar el lenguaje . Porque ahí aparece uno de los errores más frecuentes: llamar “co-construcción” a cualquier forma de contacto o colaboración. Invitar no es necesariamente co-construir. Consultar una vez tampoco. Escuchar opiniones sin que eso afecte decisiones relevantes, menos aún. La co-construcción empieza a ser real cuando existe incidencia verificable . El gran problema: muchas iniciativas parecen bidireccionales, pero no pueden demostrarlo Aquí está el corazón del asunto. En muchas instituciones hay iniciativas valiosas, con equipos comprometidos y vínculos genuinos con distintos actores del entorno. El problema no siempre es la falta de intención. Muy a menudo, el problema está en otra parte: en el diseño, en el lenguaje y en la evidencia. Veamos algunas situaciones muy comunes: se afirma que hubo bidireccionalidad porque existió una reunión con el socio externo; se declara co-construcción porque el actor externo “participó” en una actividad; se muestra una carta de apoyo como prueba de una relación significativa; se presenta una encuesta de satisfacción como evidencia de reciprocidad; se supone que hubo trabajo conjunto porque el actor externo estuvo presente. Nada de eso, por sí solo, demuestra bidireccionalidad real. Puede ser parte del proceso. Puede ser un indicio. Puede ser un componente útil. Pero no alcanza. ¿Por qué? Porque no necesariamente revela si hubo influencia mutua, decisiones compartidas, aprendizaje recíproco o ajustes derivados de la interacción. Por eso conviene decirlo con claridad: La bidireccionalidad no se presume. La co-construcción no se adorna. Ambas deben poder trazarse y demostrarse. Los falsos positivos más comunes Una buena manera de aprender esto es mirando los falsos positivos. Es decir, situaciones que suenan bien, pero que no bastan para sostener la afirmación. 1. “Hubo participación del actor externo” Sí, pero ¿en qué consistió esa participación? ¿Escuchó? ¿Opinó? ¿Decidió? ¿Co-definió objetivos? ¿Modificó el diseño? La palabra “participación” es demasiado amplia . No toda participación tiene el mismo peso. 2. “Recogimos su opinión” Perfecto. ¿Y qué pasó con esa opinión? ¿Se incorporó? ¿Generó cambios? ¿Fue una consulta simbólica o tuvo incidencia real? Escuchar no es lo mismo que co-decidir. 3. “Trabajamos colaborativamente” Puede ser cierto, pero sigue siendo una frase incompleta. Hay que poder mostrar cómo se distribuyeron los roles, quién tomó qué decisiones y qué tipo de aprendizaje o beneficio obtuvo cada parte. 4. “Tenemos un socio estratégico” Tener un socio no demuestra, por sí mismo, la calidad de la relación. Lo importante no es solo la existencia del vínculo, sino su profundidad, su propósito y su trazabilidad. 5. “La actividad benefició al entorno” Eso es valioso, pero no necesariamente bidireccional. Una actividad puede generar un aporte externo y seguir siendo diseñada y conducida unilateralmente por la institución. Esta capacidad de distinguir matices es importante porque ayuda a evitar dos riesgos. El primero es caer en discursos grandilocuentes sin suficiente sustento. El segundo es perder oportunidades reales de mejora, porque si todo se nombra como bidireccional, entonces nada obliga a profundizar el diseño. Una idea central: no basta con vincularse, hay que diseñar el vínculo Muchas veces se pone el foco en la acción visible: el taller, el proyecto, el curso, la intervención, la mesa, el operativo, la práctica, el evento, la asesoría, la investigación, la jornada. Pero si queremos hablar de co-construcción y bidireccionalidad real, la pregunta principal no es solo qué se hizo , sino cómo se diseñó la relación entre los actores . Esta es una frase que vale oro: No basta con hacer una iniciativa. Hay que diseñar el vínculo que la sostiene. Eso implica, entre otras cosas, preguntarse: quién definió el problema; cómo se priorizó la necesidad; quién diseñó los objetivos; qué espacios de decisión tuvo el actor externo; qué saberes puso cada parte sobre la mesa; cómo se recogió la retroalimentación; qué ajustes se hicieron; qué evidencias quedaron. Cuando una institución empieza a hacerse estas preguntas desde el inicio, la bidireccionalidad deja de ser una etiqueta y pasa a ser una propiedad del diseño. El modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. Para pasar del discurso a la práctica, propongo un marco simple pero profundo: el modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. . Su propósito es ayudar a diseñar, analizar y fortalecer iniciativas de Vinculación con el Medio que aspiren a ser más creíbles, más equilibradas y más consistentes con una bidireccionalidad real y, cuando corresponda, con procesos de co-creación . Antes de recorrer sus dimensiones, conviene distinguir dos ideas que suelen confundirse. La bidireccionalidad existe cuando la relación entre la institución y los actores externos produce influencia, aprendizaje, retroalimentación, ajustes o valor en doble vía. En otras palabras, cuando no solo la institución entrega algo al entorno, sino que también recibe algo significativo que modifica su comprensión, su diseño, su actuar o sus decisiones. La co-creación es un nivel más exigente. No se refiere solamente a intercambio o influencia mutua, sino a la capacidad de crear algo en conjunto : una solución, una iniciativa, una metodología, un diagnóstico, una decisión, una evaluación, un producto o una mejora. Puede haber bidireccionalidad sin co-creación plena, pero no puede haber co-creación auténtica sin bidireccionalidad. El modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. ayuda justamente a distinguir esos niveles, evitando dos errores frecuentes: llamar “bidireccional” a cualquier vínculo con actores externos, y llamar “co-creación” a cualquier forma de participación parcial. D — Definición compartida del desafío, roles y responsabilidades Toda iniciativa de calidad debiera comenzar con una pregunta muy básica: ¿qué problema, desafío, necesidad u oportunidad estamos abordando, y quién lo definió? Esta dimensión se refiere al punto de partida de la iniciativa. Aquí no solo se define el foco del trabajo, sino también las responsabilidades, los roles, las expectativas y los resguardos básicos de la relación. Si esta etapa se resuelve de manera unilateral, la iniciativa puede verse impecable en su ejecución y aun así seguir siendo débil en su fundamento. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando la definición inicial del desafío incorpora necesidades, intereses o perspectivas relevantes tanto de la institución como del actor externo, generando una base de valor mutuo desde el comienzo. Co-creación: Hay co-creación cuando el desafío, los roles y las responsabilidades son construidos conjuntamente, y no solo definidos por una parte con validación posterior de la otra. También es aquí donde deben aparecer las asimetrías . Las instituciones de educación superior no siempre se relacionan con actores externos desde posiciones equivalentes. Hay diferencias de poder, de lenguaje, de prestigio, de recursos, de tiempo disponible y de capacidad de incidir. Si esas asimetrías no se reconocen desde el inicio, la relación puede volverse desigual, instrumental o incluso extractiva, aunque las intenciones hayan sido buenas. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Definición unilateral o principalmente interna La institución define por sí sola —o casi por sí sola— el desafío, los objetivos iniciales, los roles y las responsabilidades. Puede existir contacto con actores externos, pero su participación en esta etapa es mínima, tardía o meramente informativa. La bidireccionalidad es débil o incipiente . Puede existir porque la institución intenta responder a una necesidad externa real, pero todavía no se observa con claridad una construcción basada en valor mutuo desde el inicio. La co-creación es prácticamente inexistente . El encuadre inicial no se construye en conjunto, sino que es definido por una parte y luego comunicado a la otra. 2 Definición consultada y ajustada La institución mantiene un rol conductor, pero consulta a actores externos, escucha sus perspectivas y ajusta parcialmente el desafío, los roles o las responsabilidades en función de ese intercambio. Ya existe mayor apertura, aunque la estructura central sigue siendo definida principalmente por la institución. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que la definición inicial ya no responde solo a intereses internos, sino que incorpora también necesidades, expectativas o perspectivas del actor externo. Ejemplo: la institución redefine el foco de una iniciativa luego de escuchar que el problema priorizado por la comunidad era distinto al supuesto inicialmente. La co-creación es parcial o inicial . Hay elementos construidos con otros, pero todavía dentro de un marco mayormente institucional. Ejemplo: el socio externo ayuda a redefinir objetivos específicos o a precisar responsabilidades, pero no participa de lleno en el diseño completo del encuadre. 3 Definición compartida del encuadre inicial La institución y los actores externos construyen conjuntamente el desafío, el sentido de la iniciativa, los roles, las responsabilidades y, cuando corresponde, algunos resguardos o criterios de trabajo. Existe una base más equilibrada y consciente de la relación desde el comienzo. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que el punto de partida ya incorpora valor mutuo de forma explícita: ambas partes reconocen qué necesidad se abordará y por qué esa relación es significativa para ambas. Ejemplo: una institución de educación superior y una organización territorial acuerdan juntas qué problema abordar, porque la organización necesita apoyo técnico y la universidad necesita fortalecer aprendizaje aplicado y pertinencia formativa. La co-creación es clara y visible . El encuadre inicial no solo recoge opiniones externas, sino que es realmente construido en conjunto. Ejemplo: la institución de educación superior y actor externo definen juntos el problema, los objetivos, las responsabilidades y las condiciones de participación antes de iniciar la iniciativa. La pregunta clave aquí es: ¿el desafío fue definido con otros o solo para otros? E — Estructura de colaboración y trazabilidad Una vez definido el desafío, la relación necesita estructura. No basta con tener buena disposición o un socio interesado. La colaboración debe contar con una arquitectura mínima: espacios de trabajo, flujos de coordinación, tiempos, criterios, formas de participación y mecanismos de trazabilidad. Esta dimensión se pregunta cómo se organiza la relación para sostenerse de manera seria y para dejar huellas verificables del proceso. Porque una iniciativa puede ser muy rica, muy participativa y muy valiosa, pero si no deja trazabilidad, luego se vuelve difícil demostrar cómo ocurrió realmente la interacción. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando la estructura de colaboración permite que ambas partes interactúen, aporten y se beneficien de una relación organizada, clara y verificable, en lugar de una relación unilateral o meramente instrumental. Co-creación: Hay co-creación cuando esa estructura se diseña conjuntamente, acordando entre las partes cómo se trabajará, cómo se registrará el proceso y cómo se sostendrá la colaboración. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Colaboración poco estructurada La relación existe, pero su estructura es básica, informal o dependiente de acuerdos implícitos. Hay poca claridad sobre cómo se organizará la colaboración, qué se registrará, cómo circulará la información o cómo se reconstruirá el proceso más adelante. La bidireccionalidad es débil o frágil . Puede haber intercambio y buena disposición, pero al no existir una estructura clara, cuesta sostener una relación que genere valor mutuo de manera consistente y demostrable. La co-creación es muy limitada . Sin una estructura acordada, resulta difícil construir algo conjuntamente de manera ordenada, acumulativa y trazable. 2 Estructura básica con trazabilidad parcial La colaboración cuenta con ciertas reglas, instancias o documentos que ordenan el trabajo. Existen acuerdos mínimos sobre reuniones, roles de coordinación o formas de registro, pero todavía hay espacios poco definidos y la trazabilidad depende mucho de las personas involucradas. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que ambas partes pueden interactuar dentro de una estructura que ya facilita un intercambio más claro, más regular y más útil para ambos. Ejemplo: institución y socio externo acuerdan reuniones periódicas y registran decisiones relevantes, lo que permite que las necesidades de ambos vayan influyendo en el proceso. La co-creación es parcial o inicial . La estructura no ha sido completamente diseñada en conjunto, pero sí incorpora algunos acuerdos compartidos sobre cómo trabajar y cómo seguir el proceso. Ejemplo: ambas partes acuerdan qué hitos registrar y qué tipo de evidencias dejar, aunque la mayor parte del esquema organizativo sigue siendo definido por la institución. 3 Estructura compartida y trazabilidad intencionada La colaboración se sostiene sobre una arquitectura clara, acordada y consciente: se sabe cómo se trabajará, qué espacios existirán, qué acuerdos deben quedar registrados, cómo se documentarán avances, cambios o tensiones, y cómo se reconstruirá la experiencia posteriormente. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en una relación organizada de modo tal que ambas partes pueden aportar, recibir valor y dejar huella de ello de forma visible y verificable. Ejemplo: institución y actor externo acuerdan desde el inicio cómo coordinarse, qué decisiones registrar, cómo dejar evidencia de los aportes mutuos y cómo asegurar que el proceso beneficie a ambos. La co-creación es clara y visible . La estructura misma del trabajo ha sido diseñada conjuntamente, permitiendo que el proceso de creación compartida se sostenga en el tiempo y pueda demostrarse. Ejemplo: universidad y socio externo definen juntos la forma de trabajo, los espacios de coordinación, los mecanismos de registro y los criterios para documentar avances, cambios y aprendizajes. La pregunta clave aquí es: ¿la colaboración se apoya solo en voluntades o cuenta con una estructura que la vuelve creíble y demostrable? M — Mecanismos de decisión conjunta Esta dimensión aborda una pregunta decisiva: ¿quién decide qué? Muchas iniciativas tienen actores externos presentes, pero eso no implica necesariamente que exista influencia real. Puede haber reuniones, opiniones y participación visible, pero si las decisiones relevantes siguen concentradas en la institución, la profundidad de la relación sigue siendo limitada. Aquí se juega una parte central de la diferencia entre simple participación, bidireccionalidad y co-creación. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando las decisiones relevantes no responden solo a los intereses institucionales, sino que incorporan también la voz, las prioridades o las necesidades del actor externo, generando una orientación mutuamente valiosa. Co-creación: Hay co-creación cuando las decisiones clave son construidas conjuntamente y ambas partes inciden de manera real en su definición. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Decisión principalmente institucional Las decisiones relevantes del proceso son tomadas casi por completo por la institución. Puede existir información hacia el actor externo o incluso espacios para escuchar su opinión, pero esa opinión no tiene una incidencia clara en la definición final de lo que se hará. La bidireccionalidad es débil o limitada . Aunque la institución pueda considerar necesidades externas, la toma de decisiones sigue respondiendo principalmente a su propia lógica, por lo que el valor mutuo todavía no se expresa con claridad en este plano. La co-creación es mínima o inexistente . No hay construcción conjunta de decisiones; a lo más, existe validación posterior o comentarios sobre decisiones ya tomadas. 2 Decisión consultada con incidencia parcial La institución sigue teniendo un rol conductor importante, pero abre espacios para que el actor externo opine, observe, sugiera o cuestione ciertos aspectos del proceso. Algunas de esas contribuciones logran influir en decisiones específicas, aunque no en todas ni con el mismo peso. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que las decisiones ya no responden solo al interés institucional, sino que incorporan también prioridades, observaciones o necesidades del actor externo. Ejemplo: una institución ajusta el calendario, la metodología o el foco de una intervención luego de recoger observaciones del socio externo sobre su factibilidad o pertinencia. La co-creación es parcial o inicial . Hay decisiones que comienzan a construirse con otros, pero todavía dentro de un marco donde la institución mantiene la mayor parte del control. Ejemplo: el actor externo participa en la definición de ciertos criterios o ajustes, pero no en las decisiones más estratégicas del proceso. 3 Decisión compartida en aspectos relevantes Las partes cuentan con espacios reales para deliberar y acordar decisiones importantes del proceso. No se trata solo de ser escuchado, sino de incidir de manera efectiva en definiciones que afectan el rumbo, la pertinencia o la calidad de la iniciativa. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que las decisiones relevantes incorporan de forma visible el valor, la perspectiva y las prioridades de ambas partes, fortaleciendo una orientación mutuamente significativa. Ejemplo: universidad y actor externo acuerdan conjuntamente prioridades, criterios de implementación o ajustes estratégicos porque ambos tienen algo importante que ganar o resguardar en la relación. La co-creación es clara y visible . Las decisiones no solo consideran a ambas partes, sino que son construidas conjuntamente como parte del proceso. Ejemplo: la institución y el socio externo definen juntos el enfoque metodológico, los criterios de éxito o los cambios necesarios para reorientar la iniciativa. La pregunta clave aquí es: ¿el actor externo fue escuchado, influyó o decidió junto con la institución? U — Utilización compartida de capacidades Esta dimensión pone atención en un aspecto muy potente: la relación se profundiza cuando cada parte descubre que el proceso puede ser mejor si aprovecha las capacidades de la otra. No se trata solo de dividir tareas, sino de reconocer que cada actor posee capacidades valiosas: técnicas, territoriales, organizacionales, comunitarias, profesionales, pedagógicas, de gestión, de convocatoria, de lectura de contexto o de ejecución. La iniciativa gana densidad cuando esas capacidades no solo coexisten, sino que se ponen en juego de manera compartida. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando las capacidades de ambas partes se ponen en juego de forma que el proceso fortalece o beneficia a los dos actores, y no solo a uno de ellos. Co-creación: Hay co-creación cuando esas capacidades se articulan conjuntamente para producir algo nuevo que no habría surgido del mismo modo por separado. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Capacidades utilizadas de forma separada o unilateral La iniciativa se apoya principalmente en las capacidades de una de las partes, normalmente la institución. El actor externo puede estar presente, colaborar puntualmente o facilitar ciertas condiciones, pero sus capacidades no son reconocidas como un componente central del valor de la iniciativa. La bidireccionalidad es débil o incipiente . Puede existir cierta utilidad para ambas partes, pero el proceso no se sostiene todavía sobre un aprovechamiento mutuo de capacidades que beneficie claramente a los dos actores. La co-creación es mínima o inexistente . Si las capacidades se usan de forma paralela o unilateral, difícilmente se construye algo nuevo en conjunto a partir de ellas. 2 Capacidades reconocidas y complementadas La institución y el actor externo comienzan a reconocer que cada uno posee capacidades valiosas para el proceso. Esas capacidades se ponen en juego de forma complementaria, aunque todavía no siempre de manera plenamente articulada o estratégica. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que ambas partes no solo participan, sino que aportan capacidades relevantes y obtienen valor de esa complementariedad. Ejemplo: la institución aporta herramientas técnicas o metodológicas, mientras el actor externo aporta conocimiento del contexto, redes, experiencia práctica o capacidad de convocatoria, beneficiándose ambos del resultado. La co-creación es parcial o inicial . Las capacidades empiezan a entrelazarse para resolver aspectos del proceso, aunque todavía no de forma suficientemente profunda como para sostener una construcción conjunta robusta. Ejemplo: ambas partes combinan sus capacidades para ajustar una actividad o resolver un problema concreto durante la iniciativa. 3 Capacidades articuladas para generar valor conjunto La iniciativa se fortalece claramente porque las capacidades de ambas partes son reconocidas, valoradas y utilizadas de manera articulada. La relación deja de operar como una suma de aportes aislados y pasa a apoyarse en una combinación que amplía las posibilidades del proceso. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que las capacidades de cada parte no solo aportan al otro, sino que generan beneficios concretos en ambas direcciones y fortalecen la calidad de la relación. Ejemplo: una universidad aporta herramientas analíticas y formativas, mientras una organización externa aporta experiencia territorial, lectura fina del problema y capacidad de implementación, logrando ambos resultados que no habrían alcanzado igual por separado. La co-creación es clara y visible . Las capacidades se articulan de tal manera que permiten producir algo nuevo, valioso y construido conjuntamente. Ejemplo: institución y actor externo desarrollan juntos una metodología, una solución o una intervención que emerge precisamente de la combinación estratégica de sus capacidades. La pregunta clave aquí es: ¿la iniciativa solo usa capacidades institucionales o crece realmente gracias a las capacidades de todos los actores involucrados? E — Ejecución colaborativa de la iniciativa Aquí la relación se vuelve visible en la práctica. Una cosa es definir bien, estructurar bien y acordar decisiones compartidas. Otra cosa es que todo eso se exprese efectivamente en la implementación. Esta dimensión se enfoca en cómo se desarrolla la iniciativa en la realidad: quién participa, cómo participa, cómo se coordinan las acciones, cómo se hace visible la colaboración y qué tan coherente es la ejecución con lo que se acordó al inicio. Hay bidireccionalidad cuando, durante la ejecución, ambas partes no solo participan, sino que obtienen algo valioso de la relación y ese valor circula en doble vía. Es decir, la implementación no beneficia solo a un actor ni opera como una simple entrega unilateral desde la institución hacia afuera, sino que genera una experiencia donde ambas partes aportan y ambas partes reciben algo significativo. Hay co-creación cuando, durante la ejecución, las partes construyen conjuntamente aspectos relevantes de la iniciativa mientras esta se desarrolla. Esto ocurre, por ejemplo, cuando ajustan en conjunto la metodología, redefinen acciones, adaptan decisiones en tiempo real o desarrollan soluciones que van emergiendo del trabajo compartido. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Ejecución principalmente institucional La iniciativa es implementada sobre todo por la institución. El actor externo puede asistir, apoyar en aspectos puntuales o participar como receptor, pero su presencia en la ejecución no modifica de manera importante cómo se desarrolla la iniciativa. La bidireccionalidad es débil o limitada . Puede existir algún beneficio para ambas partes, pero la implementación sigue funcionando principalmente como una acción institucional hacia afuera. La co-creación es mínima o inexistente . La ejecución no se construye en conjunto, sino que una parte la conduce y la otra acompaña, recibe o colabora marginalmente. 2 Ejecución coordinada con participación activa de ambas partes La iniciativa se implementa con una participación más visible del actor externo. Existen tareas, aportes o responsabilidades que se desarrollan de manera coordinada, aunque la conducción general sigue estando principalmente en manos de la institución. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que, durante la ejecución, ambas partes aportan y también obtienen algo valioso de la relación. Ejemplo: la institución implementa una iniciativa formativa o territorial, mientras el actor externo aporta espacios, conocimiento práctico, validación o acompañamiento, beneficiándose ambos del desarrollo del proceso. La co-creación es parcial o inicial . Hay construcción conjunta de ciertos aspectos de la implementación, aunque todavía dentro de un marco mayormente conducido por la institución. Ejemplo: durante la ejecución, ambas partes ajustan actividades o coordinan decisiones operativas para responder mejor a lo que va ocurriendo. 3 Ejecución verdaderamente colaborativa La iniciativa se desarrolla con una participación articulada, significativa y visible de ambas partes. La ejecución expresa de manera coherente lo acordado previamente y muestra que la implementación no depende solo de una parte, sino de una colaboración activa y sostenida. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que, durante la implementación, ambas partes aportan y reciben valor de manera clara, sostenida y reconocible. Ejemplo: universidad y actor externo desarrollan conjuntamente una iniciativa donde ambos ponen trabajo, recursos, capacidades y obtienen aprendizajes, resultados o fortalecimientos relevantes para sus propios propósitos. La co-creación es clara y visible . La ejecución misma se convierte en un espacio de construcción conjunta, donde aspectos relevantes de la iniciativa se desarrollan, ajustan o enriquecen en común durante la marcha. Ejemplo: institución y socio externo van adaptando conjuntamente la metodología, redefiniendo acciones o desarrollando respuestas nuevas a partir de lo que emerge durante la implementación. La pregunta clave aquí es: ¿la implementación reflejó de verdad una colaboración viva o solo una participación periférica del otro actor? S — Sinergia de saberes y experiencias Esta dimensión busca captar algo muy especial: no solo que ambas partes aporten, sino que la interacción entre sus saberes y experiencias produzca un valor mayor que la suma de aportes aislados. Aquí ya no hablamos solo de reconocer que el otro sabe algo o puede hacer algo. Hablamos de lo que ocurre cuando esos saberes y experiencias se encuentran y se potencian mutuamente. Ese encuentro puede producir mejores diagnósticos, mejores decisiones, mejores metodologías, mayor pertinencia, más legitimidad o soluciones más ajustadas a la realidad. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando el intercambio de saberes y experiencias fortalece a ambas partes y produce valor para los dos actores involucrados. Co-creación: Hay co-creación cuando la combinación de saberes y experiencias genera conjuntamente una comprensión, solución, metodología o resultado nuevo que emerge del trabajo compartido . Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Intercambio limitado de saberes y experiencias Los saberes y experiencias de ambas partes están presentes, pero se relacionan poco entre sí. Cada actor aporta desde su propio lugar, sin que exista todavía una integración clara que potencie el proceso. La bidireccionalidad es débil o inicial . Puede haber valor para ambas partes, pero el intercambio de saberes y experiencias aún no genera un beneficio mutuo especialmente visible o profundo. La co-creación es mínima o inexistente . Si los saberes y experiencias no se articulan de manera significativa, difícilmente pueden producir algo nuevo en conjunto. 2 Complementariedad de saberes y experiencias Los aportes de ambas partes comienzan a dialogar y a complementarse. Ya no se trata solo de presencia paralela, sino de una interacción que mejora el proceso, aunque todavía sin generar una sinergia plenamente consolidada. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que el intercambio de saberes y experiencias fortalece a ambas partes y mejora la calidad o pertinencia del proceso para los dos actores. Ejemplo: la institución aporta marcos conceptuales o herramientas metodológicas, mientras el actor externo aporta experiencia práctica o conocimiento del contexto, y ambos enriquecen su comprensión del problema. La co-creación es parcial o inicial . La combinación de saberes y experiencias empieza a producir construcciones compartidas, aunque todavía de manera acotada o en aspectos específicos. Ejemplo: universidad y actor externo elaboran juntos ciertos criterios, ajustes o lecturas del proceso a partir de sus experiencias complementarias. 3 Sinergia visible de saberes y experiencias La interacción entre saberes y experiencias produce un valor superior al que cada parte habría generado por separado. La relación muestra que el proceso se fortalece precisamente porque ambos tipos de conocimiento y experiencia se encuentran, se potencian y se transforman mutuamente. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que ambas partes obtienen un fortalecimiento claro gracias al intercambio de saberes y experiencias, generando valor mutuo de manera evidente. Ejemplo: la universidad mejora la pertinencia de su intervención gracias a la experiencia del socio externo, y el socio externo fortalece su capacidad de análisis o acción gracias al aporte institucional. La co-creación es clara y visible . La sinergia entre saberes y experiencias permite generar conjuntamente una comprensión, una metodología, una solución o un resultado nuevo que no habría surgido del mismo modo sin esa articulación profunda. Ejemplo: institución y actor externo desarrollan juntos una forma nueva de abordar un problema, nacida del cruce entre conocimiento académico, experiencia territorial y aprendizaje compartido. La pregunta clave aquí es: ¿la interacción entre actores solo sumó aportes o produjo un valor nuevo y superior? T — Transformaciones observables Una iniciativa no demuestra su valor solo por lo que hizo, sino por lo que cambió. Esta dimensión invita a identificar transformaciones visibles en personas, organizaciones, prácticas, relaciones o comprensiones del problema. Las transformaciones pueden ser pequeñas o profundas, inmediatas o progresivas, pero deben poder describirse de manera concreta. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando las transformaciones observables no se concentran solo en una parte, sino que también se identifican cambios relevantes tanto en la institución como en el actor externo. Co-creación: Hay co-creación cuando las transformaciones más significativas emergen precisamente del trabajo conjunto y no de la acción aislada de una sola de las partes. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Cambios poco claros o concentrados en una sola parte La iniciativa permite identificar algunos resultados o movimientos, pero las transformaciones todavía son difusas, poco evidentes o están principalmente concentradas en uno de los actores. Se sabe que algo ocurrió, pero no es fácil describir con precisión qué cambió, en quién cambió o qué relación tuvo ese cambio con el vínculo desarrollado. La bidireccionalidad es débil o parcial . Puede haber valor para ambas partes, pero las transformaciones no muestran todavía con claridad un beneficio mutuo observable. La co-creación es mínima o poco visible . Aunque haya cambios, estos no parecen surgir de una construcción conjunta claramente identificable. 2 Transformaciones identificables en ambas partes o en la relación La iniciativa deja cambios que ya pueden describirse de manera más concreta. Es posible reconocer transformaciones en la institución, en el actor externo o en la relación entre ambos, aunque todavía de forma acotada, desigual o no del todo consolidada. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que ya pueden observarse efectos relevantes para ambas partes, mostrando que la relación generó valor en doble vía. Ejemplo: la institución mejora la pertinencia de su trabajo y el actor externo fortalece una capacidad práctica, organizativa o técnica gracias a la iniciativa. La co-creación es parcial o inicial . Algunas transformaciones comienzan a verse como resultado del trabajo conjunto, aunque todavía no de manera plenamente robusta o estructural. Ejemplo: ciertos ajustes metodológicos, nuevas comprensiones o mejoras en la relación surgen a partir de decisiones y aprendizajes compartidos. 3 Transformaciones claras, relevantes y atribuibles al trabajo conjunto La iniciativa deja cambios visibles, significativos y reconocibles en más de un actor, en la relación o en la forma de abordar el problema. Es posible describir con mayor claridad qué se transformó, por qué importa y cómo se conecta con el proceso desarrollado. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que las transformaciones observables muestran con claridad que ambas partes se fortalecieron, aprendieron o cambiaron gracias a la relación. Ejemplo: la universidad ajusta prácticas formativas o de gestión a partir de lo aprendido, mientras el actor externo fortalece su capacidad de acción, su comprensión del problema o su acceso a nuevas herramientas. La co-creación es clara y visible . Las transformaciones más relevantes emergen precisamente del trabajo conjunto y no solo de una acción aislada de una de las partes. Ejemplo: institución y actor externo desarrollan conjuntamente una nueva forma de trabajo, una metodología, una solución o una relación más madura, y esa construcción compartida produce cambios duraderos en ambos. La pregunta clave aquí es: ¿qué cambió realmente gracias a esta relación, y en quién cambió? R — Retroalimentación y reflexión conjunta Después de diseñar, ejecutar, articular capacidades, poner en juego saberes y observar transformaciones, llega un momento crucial: detenerse a revisar críticamente lo ocurrido. Esta dimensión no se limita a recoger opiniones al final. Su foco está en generar procesos de escucha activa, interpretación compartida, análisis crítico y reflexión capaz de convertir la experiencia en comprensión útil. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando la retroalimentación circula en doble vía y ambas partes ( probablemente, por separado ) tienen la posibilidad de analizar cómo vivieron la experiencia, qué valor obtuvieron y qué aspectos consideran necesario revisar o fortalecer. Co-creación: Hay co-creación cuando la interpretación de lo vivido, las lecciones aprendidas y la lectura crítica de la experiencia se construyen conjuntamente . Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Retroalimentación limitada o reflexión separada La iniciativa contempla poca retroalimentación, o bien esta ocurre de forma aislada y sin un espacio real de reflexión compartida. Cada parte puede hacer su propio balance, pero no existe un ejercicio claro de escucha mutua ni de interpretación conjunta de lo vivido. La bidireccionalidad es débil o incipiente . Puede haber opiniones o valoraciones desde ambas partes, pero todavía no se configura un intercambio reflexivo que genere valor mutuo de manera clara. La co-creación es mínima o inexistente . No hay construcción conjunta de sentido sobre la experiencia; a lo más, existen miradas paralelas o comentarios separados. 2 Retroalimentación cruzada y reflexión parcialmente compartida La institución y el actor externo intercambian retroalimentación sobre lo ocurrido, y ese intercambio permite abrir una reflexión más amplia sobre aprendizajes, tensiones, logros o aspectos a mejorar. Sin embargo, la interpretación del proceso todavía no se construye completamente en común. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que ambas partes pueden comunicar cómo vivieron la experiencia, qué valor obtuvieron y qué aspectos consideran necesario revisar o fortalecer. Ejemplo: al cierre de una iniciativa, institución y socio externo comparten apreciaciones sobre lo que funcionó, lo que no funcionó y lo que cada uno aprendió del proceso. La co-creación es parcial o inicial . Comienzan a construirse lecturas compartidas sobre algunos aspectos de la experiencia, aunque la síntesis final siga siendo conducida principalmente por una de las partes. Ejemplo: universidad y actor externo identifican juntos algunos hallazgos o lecciones, pero la sistematización final la realiza casi exclusivamente la institución. 3 Reflexión conjunta con construcción compartida de aprendizajes La retroalimentación no solo circula en doble vía, sino que abre un espacio real para interpretar en conjunto lo vivido, comprender mejor sus resultados, reconocer tensiones y construir aprendizajes compartidos. La reflexión se convierte así en una etapa significativa del proceso. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que ambas partes revisan críticamente la experiencia, reconocen el valor que obtuvieron y aportan activamente a una comprensión más rica y útil de lo ocurrido. Ejemplo: institución y actor externo desarrollan un cierre conjunto donde analizan resultados, tensiones y oportunidades futuras, reconociendo lo que cada uno ganó y lo que cada uno necesita mejorar. La co-creación es clara y visible . La lectura crítica de la experiencia, las lecciones aprendidas y los sentidos del proceso son construidos conjuntamente. Ejemplo: universidad y socio externo elaboran juntos una síntesis de aprendizajes, acuerdan qué hallazgos son más relevantes y construyen en común una lectura del valor y de los desafíos de la iniciativa. La pregunta clave aquí es: ¿la iniciativa solo se cerró o realmente se abrió un espacio para escuchar, pensar juntos y comprender mejor lo vivido? A — Aprendizajes para la mejora continua El modelo cierra con una idea fundamental: una buena iniciativa no termina cuando se ejecuta ni siquiera cuando se evalúa. Termina, en rigor, cuando sus aprendizajes logran alimentar mejoras futuras. Esta dimensión recoge lo que deja la experiencia y pregunta si esos aprendizajes fueron suficientemente claros, relevantes y utilizables como para fortalecer nuevas decisiones, nuevas prácticas o nuevas iniciativas. Bidireccionalidad: Hay bidireccionalidad cuando los aprendizajes (propios de cada parte) derivados de la experiencia son útiles no solo para la institución, sino también para el actor externo, generando valor de mejora para el futuro. Co-creación: Hay co-creación cuando las mejoras futuras, los ajustes o las nuevas versiones de la iniciativa se diseñan conjuntamente a partir de lo aprendido. Niveles de desarrollo Nivel Descripción Bidireccionalidad Co-creación 1 Aprendizajes poco explicitados o de uso principalmente interno La iniciativa deja algunas ideas, impresiones o lecciones, pero estas no se sistematizan con suficiente claridad o quedan principalmente dentro de la institución. Los aprendizajes existen, pero todavía no se convierten en una base sólida para mejorar futuras iniciativas ni generan un valor claramente compartido. La bidireccionalidad es débil o limitada . Puede haber utilidad para ambas partes, pero los aprendizajes no se traducen todavía en una mejora reconocible en doble vía. La co-creación es mínima o inexistente . Las mejoras futuras no se diseñan conjuntamente; a lo más, cada parte extrae sus propias conclusiones por separado. 2 Aprendizajes identificados y parcialmente aplicados La iniciativa deja lecciones más claras y algunas de ellas comienzan a utilizarse para ajustar prácticas, criterios o decisiones futuras. Sin embargo, esa aplicación todavía es parcial, irregular o más visible en una de las partes que en la otra. La bidireccionalidad es moderada . Se expresa en que los aprendizajes derivados de la experiencia empiezan a ser útiles para ambas partes, aunque no siempre con la misma intensidad o de forma plenamente sistemática. Ejemplo: la institución ajusta una metodología para futuras iniciativas y el actor externo incorpora una práctica o criterio aprendido durante el proceso. La co-creación es parcial o inicial . Algunas mejoras futuras comienzan a pensarse considerando lo aprendido en conjunto, aunque la definición de esos ajustes sigue estando principalmente en manos de una de las partes. Ejemplo: institución y socio externo conversan qué convendría mejorar en una próxima versión, pero el rediseño concreto lo realiza sobre todo la institución. 3 Aprendizajes compartidos que alimentan mejoras futuras La iniciativa deja aprendizajes claros, relevantes y utilizables, y estos se convierten en una base concreta para rediseñar, fortalecer o proyectar nuevas acciones. Los aprendizajes no quedan solo como reflexión, sino que se traducen en mejora. La bidireccionalidad es robusta . Se expresa en que los aprendizajes generados por la experiencia aportan valor real a ambas partes y fortalecen sus futuras decisiones, prácticas o capacidades. Ejemplo: la universidad mejora sus criterios de diseño o gestión, mientras el actor externo fortalece su forma de colaborar, evaluar o abordar el problema a partir de lo aprendido. La co-creación es clara y visible . Las mejoras futuras, los ajustes o las nuevas versiones de la iniciativa se diseñan conjuntamente a partir de los aprendizajes compartidos. Ejemplo: institución y actor externo revisan juntos lo aprendido y acuerdan cómo rediseñar una próxima iniciativa, construyendo en común sus nuevas prioridades, ajustes y oportunidades. La pregunta clave aquí es: ¿qué deja esta experiencia para el futuro, y quién participa en convertir ese aprendizaje en mejora? Una lectura global del modelo Visto en conjunto, el modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. no es solo una lista de criterios. Es una forma de ordenar la mirada sobre la calidad de una relación de Vinculación con el Medio. Primero se define el desafío con claridad y honestidad. Luego se estructura la colaboración de manera trazable. Después se revisa cómo se decide, cómo se ponen en juego las capacidades, cómo se implementa realmente la iniciativa y qué sinergias emergen entre saberes y experiencias. Más adelante se identifican las transformaciones, se abre espacio para la retroalimentación y la reflexión conjunta, y finalmente se convierten los aprendizajes en mejora continua. Esa secuencia permite entender algo esencial: la bidireccionalidad no es una palabra decorativa para informes o presentaciones. Es una cualidad de la relación que debe construirse a lo largo de todo el proceso. Y la co-creación no es una manera elegante de decir “trabajamos con otros”, sino un nivel superior de colaboración donde las partes realmente producen algo juntas y pueden demostrarlo. En ese sentido, una institución madura no debería preguntarse solamente si hizo VcM. También debería preguntarse: ¿Qué tan bidireccional fue la relación, qué tan co-creativo fue el proceso y qué tan demostrable quedó todo ello? ¿Dónde se puede implementar esto? Una gran noticia es que la co-construcción y la bidireccionalidad no son exclusivas de grandes proyectos territoriales. Pueden aparecer en muchos espacios institucionales. En docencia rediseño de asignaturas con actores externos; aprendizaje y servicio con mejor diagnóstico y evaluación compartida; proyectos de título o capstone con mandantes reales; prácticas profesionales con retroalimentación estructurada; revisión de perfiles de egreso con empleadores y egresados. En investigación formulación de preguntas a partir de necesidades del entorno; validación de problemas relevantes junto a usuarios o comunidades; devolución útil de resultados; investigación aplicada con participación externa en distintas fases. En educación continua levantamiento conjunto de necesidades formativas; diseño de programas con actores del sector; ajuste de contenidos según pertinencia; evaluación de impacto con participantes o empleadores. En innovación y transferencia tecnológica desarrollo de soluciones con usuarios reales; pilotos con retroalimentación documentada; mejora iterativa a partir del uso; validación conjunta de funcionalidad o pertinencia. En la gestión de VcM consejos asesores con incidencia real; mesas territoriales o sectoriales; revisión conjunta de prioridades institucionales; validación externa de resultados y aprendizajes. La clave es entender que la bidireccionalidad y la co-creación no depende solo del nombre de la iniciativa, sino de cómo se distribuyen la voz, la decisión y el aprendizaje dentro de ella. Claro. Aquí tienes la batería práctica de preguntas actualizada y reordenada según el nuevo modelo D.E.M.U.E.S.T.R.A. : Una batería práctica de preguntas Para cerrar este artículo con utilidad inmediata, aquí tienes una batería práctica de preguntas que puedes aplicar a una iniciativa. Sirve como checklist, como guía de diagnóstico o como apoyo para rediseñar procesos con mayor bidireccionalidad y, cuando corresponda, con mayor co-creación. D — Sobre la definición compartida del desafío, roles y responsabilidades ¿Quién identificó la necesidad, desafío u oportunidad? ¿Quién ayudó a priorizarla? ¿Quién definió los objetivos iniciales? ¿Quién definió los roles y responsabilidades? ¿El actor externo participó en esta etapa o solo fue incorporado después? ¿Se reconocieron desde el inicio posibles asimetrías en la relación? ¿El desafío fue definido con otros o solo para otros? E — Sobre la estructura de colaboración y trazabilidad ¿Cómo se organizó la colaboración entre las partes? ¿Existieron espacios, instancias o reglas claras para trabajar juntos? ¿Qué acuerdos quedaron explícitos? ¿Qué debía registrarse y cómo se decidió eso? ¿Qué evidencia permite reconstruir el proceso? ¿La colaboración dependió solo de la buena voluntad o tuvo una estructura clara? ¿La trazabilidad fue pensada desde el inicio o recién al final? M — Sobre los mecanismos de decisión conjunta ¿Qué decisiones relevantes fueron compartidas? ¿El actor externo tuvo incidencia real o solo fue informado? ¿Existieron espacios formales o informales de deliberación conjunta? ¿Qué decisiones siguieron estando exclusivamente en manos de la institución? ¿Qué decisiones fueron realmente construidas entre ambas partes? ¿La toma de decisiones incorporó prioridades de ambos actores? U — Sobre la utilización compartida de capacidades ¿Qué capacidades aportó la institución? ¿Qué capacidades aportó el actor externo? ¿Esas capacidades fueron reconocidas y valoradas explícitamente? ¿Cómo se complementaron durante el proceso? ¿La iniciativa creció gracias a las capacidades del otro? ¿Hubo una combinación estratégica de capacidades o solo aportes paralelos? ¿Qué no habría sido posible sin las capacidades de la otra parte? E — Sobre la ejecución colaborativa de la iniciativa ¿Qué rol concreto tuvo cada parte durante la implementación? ¿Hubo responsabilidades mutuas y visibles? ¿El actor externo fue un colaborador activo o un participante periférico? ¿La implementación reflejó realmente lo que se había acordado al inicio? ¿Ambas partes aportaron y también obtuvieron algo valioso durante la ejecución? ¿Durante la marcha se ajustaron aspectos de la iniciativa en conjunto? ¿La implementación fue principalmente institucional o verdaderamente colaborativa? S — Sobre la sinergia de saberes y experiencias ¿Qué saberes y experiencias aportó cada parte? ¿Esos saberes dialogaron realmente entre sí? ¿La relación permitió comprender mejor el problema gracias al aporte mutuo? ¿Los aportes de cada actor solo se sumaron o se potenciaron entre sí? ¿Qué valor nuevo surgió del encuentro entre saberes y experiencias? ¿Qué no habría surgido igual si cada parte hubiera trabajado por separado? T — Sobre las transformaciones observables ¿Qué cambió realmente gracias a la iniciativa? ¿En quiénes se observan esos cambios? ¿Hubo transformaciones solo en una parte o en ambas? ¿Cambió algo en la institución, en el actor externo o en la relación entre ambos? ¿Las transformaciones pueden describirse de manera concreta? ¿Qué cambios parecen surgir del trabajo conjunto y no solo de una acción unilateral? R — Sobre la retroalimentación y la reflexión conjunta ¿Se generaron espacios para escuchar cómo vivió la experiencia cada parte? ¿La retroalimentación circuló en doble vía? ¿Qué valor dijo haber obtenido cada actor? ¿Qué tensiones, dificultades o vacíos fueron reconocidos? ¿Hubo reflexión conjunta o solo balances separados? ¿Se construyó en común una interpretación de lo ocurrido? ¿Qué lecciones surgieron del ejercicio de escucha y reflexión compartida? A — Sobre los aprendizajes para la mejora continua ¿Qué aprendizajes dejó la experiencia? ¿Esos aprendizajes fueron útiles solo para la institución o también para el actor externo? ¿Qué ajustes surgieron a partir de lo aprendido? ¿Cómo se incorporarán esos aprendizajes en futuras versiones? ¿Qué prácticas, criterios o decisiones deberían cambiar después de esta experiencia? ¿Qué capacidades institucionales o relacionales dejó esta iniciativa? ¿Las mejoras futuras se pensarán de manera unilateral o conjunta? La frase que conviene no olvidar Si tuvieras que quedarte con una sola idea, ojalá fuera esta: La bidireccionalidad no se presume: se diseña, se vive, se registra y se demuestra. Y la co-construcción tampoco consiste en adornar un discurso con palabras atractivas. Consiste en abrir espacio real para que otros actores incidan en el proceso y en reconocer que el entorno no es solo destinatario, sino también fuente de saber, criterio y transformación. Cuando eso ocurre, la Vinculación con el Medio deja de parecer una suma de actividades aisladas y empieza a consolidarse como una función institucional creíble, útil y estratégicamente poderosa. Una VcM bien diseñada no solo beneficia a otros. También mejora a la propia institución. La vuelve más pertinente, más humilde, más conectada con la realidad y más capaz de aprender de sus vínculos. Y eso, en tiempos donde tantas instituciones hablan de impacto, colaboración y calidad, no es un detalle. Es una diferencia sustantiva. Para seguir profundizando Si este tema te hizo sentido y quieres comprenderlo con más profundidad, ejemplos, criterios prácticos y herramientas aplicables a tu realidad institucional, te invito a participar en la masterclass: Co-construcción y bidireccionalidad real: cómo diseñarla y cómo demostrarla: https://innovacionacademica.org/eventos/co-construccion-y-bidireccionalidad-real-como-disenarla-y-como-demostrarla Y si quieres conocer más sobre el experto detrás de estos contenidos, puedes visitar su perfil aquí: https://innovacionacademica.org/m/hhidalgo